La historia del té kukicha

mar 21

La historia del té kukicha

El té kukicha procede de Japón, como tantas otras variedades, y está especialmente indicado para mejorar los problemas de acidez, un mal silencioso que aqueja a muchas personas. Además, también se le considera una importante fuente de minerales, como pueden ser el calcio, el cinc o el cobre.

También llamado té de tres años, para conocer su origen debemos remontarnos a nada menos que el año 850 después de Cristo. Según cuenta la tradición, fue entonces cuando comenzó a plantarse en Japón, gracias al monje budista Dengyo Daishi. Para poder obtener té kukicha se necesitan las pequeñas ramas de la planta conocida como Bancha, que debe tener una edad de al menos tres años; de ahí proviene, como podemos ver, el mencionado sobrenombre del té kukicha.

En Japón ha sido tradicionalmente una bebida asociada a las clases más bajas, puesto que era habitual que los campesinos la preparasen tomando los restos de otros tés que cultivaban para su venta en los mercados. A diferencia de otros tés, el proceso de curación de tres años por el que pasa el kukicha hace que tenga un sabor muy característico: más cremoso y a la vez más ligero que otros, con menos cantidad de teína.

A la hora de prepararlo, es recomendable dejarlo reposar unos tres minutos para que alcance ese toque distintivo. No sólo es una bebida excelente para el invierno, cuando nos apetece tomar algo caliente; también existen recetas para preparar té kukicha frío en verano, mezclándolo, por ejemplo, con zumo de manzana.

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